2. Premisas de las que arranca la
concepción materialista
de la historia
Las
premisas de que partimos no son arbitrarias, no son dogmas,
sino
premisas reales, de las que sólo es posible abstraerse en la
imaginación.
Son los individuos reales, su acción y sus condiciones
materiales
de vida, tanto aquellas con que se han encontrado
ya
hechas, como las engendradas por su propia acción. Estas premisas
pueden
comprobarse, consiguientemente, por la vía puramente
empírica.
La
primera premisa de toda historia humana es, naturalmente,
la
existencia de individuos humanos vivientes7. El primer estadio
que
cabe constatar es, por tanto, la organización corpórea
de
estos individuos y, como consecuencia de ello, su relación con
el
resto de la naturaleza. No
podemos entrar a examinar aquí, naturalmente,
ni
la contextura física de los hombres mismos ni las
condiciones
naturales con que los hombres se encuentran: las geológicas,
las
oro-hidrográficas, las climáticas y las de otro tipo8.
Toda
historiografía tiene necesariamente que partir de estos fundamentos
naturales
y de la modificación que experimentan en el
curso
de la historia por la acción de los hombres.
Podemos
distinguir los hombres de los animales por la conciencia,
por
la religión o por lo que se quiera. Pero los hombres
mismos
comienzan a ver la diferencia entre ellos y los animales
tan
pronto comienzan a producir sus medios de vida, paso
este
que
se halla condicionado por su organización corpórea. Al producir
sus
medios de vida, el hombre produce indirectamente su
propia
vida material.
El
modo de producir los medios de vida de los hombres depende,
ante
todo, de la naturaleza misma de los medios de vida
con
que se encuentran y que hay que reproducir.
Este
modo de producción no debe considerarse solamente en
el
sentido de la reproducción de la existencia física de los individuos.
Es
ya, más bien, un determinado modo de la actividad de
estos
individuos, un determinado modo de manifestar su vida,
un
determinado modo de vida de los mismos. Los individuos son
tal
y como manifiestan su vida. Lo que son coincide, por
consiguiente,
con
su producción, tanto con lo
que producen como con
el
modo de cómo producen. Lo que los individuos son
depende,
por
tanto, de las condiciones materiales de su producción.
Esta
producción sólo aparece al multiplicarse
la población. Y
presupone,
a su vez, un trato [Verkehr]9 entre los individuos. La
forma
de este intercambio se halla condicionada, a su vez, por la
producción.
9. El término Verkehr (trato) tiene aquí un contenido muy amplio. Incluye la comunicación
material y espiritual de individuos, grupos sociales y países enteros.
Marx y Engels muestran en su obra que el trato material entre las personas, sobre
todo en el proceso de producción, es la base de todo otro trato. En los términos
Verkehrsform, Verkehrsweise, Verkehrsverhältnisse, Produktions- und Verkehrsverhältnisse
(“forma de trato”, “modo de trato”, “relaciones de trato”, “relaciones
de producción y trato”), que se usan aquí , encontró expresión el concepto de relaciones
de producción que, por entonces, Marx y Engels tenían en formación.
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