jueves, 10 de enero de 2013

la concepción materialista de la historia, Marx


2. Premisas de las que arranca la concepción materialista
de la historia
Las premisas de que partimos no son arbitrarias, no son dogmas,
sino premisas reales, de las que sólo es posible abstraerse en la
imaginación. Son los individuos reales, su acción y sus condiciones
materiales de vida, tanto aquellas con que se han encontrado
ya hechas, como las engendradas por su propia acción. Estas premisas
pueden comprobarse, consiguientemente, por la vía puramente
empírica.
La primera premisa de toda historia humana es, naturalmente,
la existencia de individuos humanos vivientes7. El primer estadio
que cabe constatar es, por tanto, la organización corpórea
de estos individuos y, como consecuencia de ello, su relación con
el resto de la naturaleza. No podemos entrar a examinar aquí, naturalmente,
ni la contextura física de los hombres mismos ni las
condiciones naturales con que los hombres se encuentran: las geológicas,
las oro-hidrográficas, las climáticas y las de otro tipo8.
Toda historiografía tiene necesariamente que partir de estos fundamentos
naturales y de la modificación que experimentan en el
curso de la historia por la acción de los hombres.


Podemos distinguir los hombres de los animales por la conciencia,
por la religión o por lo que se quiera. Pero los hombres
mismos comienzan a ver la diferencia entre ellos y los animales
tan pronto comienzan a producir sus medios de vida, paso este
que se halla condicionado por su organización corpórea. Al producir
sus medios de vida, el hombre produce indirectamente su
propia vida material.
El modo de producir los medios de vida de los hombres depende,
ante todo, de la naturaleza misma de los medios de vida
con que se encuentran y que hay que reproducir.
Este modo de producción no debe considerarse solamente en
el sentido de la reproducción de la existencia física de los individuos.
Es ya, más bien, un determinado modo de la actividad de
estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida,
un determinado modo de vida de los mismos. Los individuos son
tal y como manifiestan su vida. Lo que son coincide, por consiguiente,
con su producción, tanto con lo que producen como con
el modo de cómo producen. Lo que los individuos son depende,
por tanto, de las condiciones materiales de su producción.
Esta producción sólo aparece al multiplicarse la población. Y
presupone, a su vez, un trato [Verkehr]9 entre los individuos. La
forma de este intercambio se halla condicionada, a su vez, por la
producción.

9. El término Verkehr (trato) tiene aquí un contenido muy amplio. Incluye la comunicación
material y espiritual de individuos, grupos sociales y países enteros.
Marx y Engels muestran en su obra que el trato material entre las personas, sobre
todo en el proceso de producción, es la base de todo otro trato. En los términos
VerkehrsformVerkehrsweiseVerkehrsverhältnisseProduktionsund Verkehrsverhältnisse
(“forma de trato”, “modo de trato”, “relaciones de trato”, “relaciones
de producción y trato”), que se usan aquí , encontró expresión el concepto de relaciones
de producción que, por entonces, Marx y Engels tenían en formación.


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