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miércoles, 25 de diciembre de 2013

el desenvolvimiento de la idea en Hegel

“La idea se tiene que determinar en sí cada vez más ampliamente, porque ella, en el comienzo es sólo concepto abstracto. Pero nunca es abandonado este concepto abstracto inicial, sino que cada vez se enriquece más en sí, y la última determinación es así, la más rica. Las determinaciones que primeramente sólo son en sí llegan de este modo a su autonomía libre, pero de manera que el concepto permanece como el alma que todo engloba y que alcanza sus propias diferencias mediante un procedimiento inmanente. Por eso -concluye Hegel- no puede decirse que el concepto llega a algo nuevo, sino que la última determinación de nuevo coincide en unidad con la primera”.

El Estado en Hegel*

Contra Hobbes y contra todos los teóricos del Derecho natural hasta Kant y Fichte, según el cual los individuos deben ser entendidos como quienes detentan los derechos asociados en el Estado. Hegel retoma la tradición de Platón y Aristóteles, quienes habían iniciado su teoría de la vida política partiendo de la necesidad que tienen los hombres de vivir en comunidad. En tal sentido, los clásicos buscaban el origen del Estado en las más simples formas de comunidad, para mostrar el nacimiento gradual de la vida política del hombre. Esta estructura es virtualmente repetida por Hegel en la tercera parte de la Filosofía del Derecho, la cual, precisamente, va de la familia a la sociedad civil y de ésta al Estado. La institución colectiva está, pues, en el origen de las relaciones humanas y, por lo tanto, precede el ejercicio de los deberes y derechos individuales. Así, mediante la radicalización de la idea moderna de la voluntad libre, Hegel recupera –en el sentido de la Aufgebung, constitutiva de la dialéctica- la concepción clásica que comprende a los hombres como ζωον πολιτικον22 
La idea de la eticidad en Hegel es, en última instancia, el “bien viviente”, el principio capaz de organizar una comunidad real. Remite, por demás, a obvias relaciones con la filosofía política antigua. Su contenido deriva, en efecto, del modelo de la antigua Polis. Y, en tal sentido, como se recordará, ya desde los Escritos republicanos que datan de 1798, Hegel escribía: “La idea de su Patria y de su Estado [de los griegos] era el elemento invisible, superior, por el cual, el ciudadano de la Ciudad-Estado, obraba y era impulsado; pues éste era para él el fin final del mundo, el fin último de su mundo”25. Se trata de un concepto de Estado orientado sobre el modelo de la comunidad política en la que los ciudadanos toman parte, de manera inmediata, del hacer político y de la conservación de lo público, que se presenta como “mundo existente”, como “ser”, como “algo objetivo”: “Llamamos Estado -dice Hegel en la Filosofía del Derecho- al individuo espiritual, al pueblo articulado, en cuanto todo orgánico”. Una concepción que es el resultado de la idealización hecha por el autor de la vida política antigua. Interpretación del Estado como algo divino en y para sí. Hegel rechazaba la doctrina del contrato colocando en su lugar la idea del Estado ético.

el deber, la moralidad en Hegel

La eticidad de Hegel trata de ser una superación d ela moral del deber Kantiana
Y, así, la voluntad libre, desprendida de la voluntad individual, postula el deber como fundamento de la buena voluntad. ¿Qué es pues el deber?, en el parágrafo 135 de la Filosofía del Derecho Hegel observa: “la universalidad abstracta, la identidad sin contenido, lo abstracto positivo, la carencia de determinación como determinación” 
Apelando exclusivamente a las convicciones del individuo, ella ´la moralidad- puede justificar cualquier cosa: lo bueno y lo malo, lo sublime y lo perverso indistintamente, dado su carácter subjetivo.
...es la cima suprema de la subjetividad, la forma en la cual ha prosperado lo malo en nuestra época y
precisamente mediante la filosofía”20. De hipócrita y perverso juzga Hegel el acto moral, en virtud del cual, por ejemplo, “robar para hacer el bien a los pobres; robar, huir del combate a causa del deber para con su vida, para cuidar su familia; matar por odio y venganza para la satisfacción de su derecho, etc., se convierten en buenas acciones.
En otros términos, para decirlo con Hegel, no hay moral concreta sin realidad concreta. El bien no debe ser es, tal y como históricamente se presenta en el mundo. 

La voluntad Hegel

La voluntad inmediata, pues, es, por un lado, voluntad del individuo empírico, abstracto; por el otro, voluntad universal indeterminada y formal, es decir, no menos abstracta que la primera. La voluntad así entendida no es voluntad total, unidad del contenido y de la forma de su voluntad: sólo es una posibilidad, mas no realidad determinada y concreta. De ahí que el así llamado “libre arbitrio” quede descubierto como una libertad contradictoria, como una de las antes mencionadas barreras abstractas a vencer, toda vez que se presenta como la pura posibilidad de escoger, lo cual significa simple querer de libertad, pero no la libertad misma. La libertad debe enfrentarse con su escogencia. El no hacerlo es la permanencia de su pura pretensión. Si la voluntad quiere ser voluntad libre debe resistir y superar las determinaciones que ella misma se ha fijado. Su introducción en lo objetivo y externo no significa su deshonra sino su gloria. La voluntad, para llegar a ser voluntad de verdad, no puede ser pura: sólo la impureza de su devenir muestra su real pureza y su carácter de verdad

Izquierda Hegeliana,

 La llamada Izquierda Hegeliana, como se sabe, fue un movimiento liberal, de carácter predominante filosófico, que substituyó, después de 1835, a la corriente democrática y literaria conocida como la “Joven Alemania”, que oponía los postulados de la Revolución Francesa al conservadurismo del Estado prusiano y al romanticismo reaccionario vigente en Alemania. 

eticidad Hegel

vale decir, con lo que se denomina eticidad o superación de la libertad individual y de la libertad pública, o, en otros términos, de la moralidad con el derecho abstracto.

martes, 24 de diciembre de 2013

Lo ético, en Hegel,

Lo ético, en Hegel, no es como en la tradición jurídico-política moderna, una teoría de la moral, sino, en el sentido clásico, la indisoluble, y al mismo tiempo accidentada, unidad del individuo y de la sociedad o, en términos gramscianos, el Estado ‘comprendido en sentido amplio’

Hegel, ‘abstracto’

Para Hegel, ‘abstracto’ no significa ‘verdadero’ o ‘falso’ a secas; significa, en todo caso, que se trata de una determinación indispensable, pero incompleta, y que, por ello mismo, debe ser suprimida (aufheben) en lo que tiene de abstracto, al tiempo de conservarla asignándole una función positiva dentro del entramado orgánico del proceso, en este caso, del derecho.