viernes, 5 de julio de 2013

Balibar. raza, nación, clase.

De una manera decidida, y no sin cierta osadía, nos hemos atrevido a poner en órbita, en la Europa -desde su España- de 1991, abriendo década y casi siglo de nuevas luces, este libro que vuelve a plantear, de nuevo y de viejo, raíces de problemas -todos sin resolver- sobre temas que vienen siendo casi eternos y que, sin embargo, para algunos 'políticos' (es un decir) y sus masas parecerían estar muy claros, mientras que para la mayoría de los hombres y mujeres preocupadas ética, intelectual y prácticamente por la dinámica social e histórica, reproducen todos los interrogantes, dudas y sospechas que caben en la mente y el corazón..., hasta el hastío. Raza, nación, clase, y por detrás, por debajo o por arriba, tribus, étnias, pueblos, estados... grupos, comunidades, clanes, castas, capas, segmentos... y las gentes a millones buscando: *dónde, cómo y con qué identificar su destino más allá de consigo mismos; *desde dónde comprenderse; *cuáles sean los instrumentos conceptuales, las categorías que puedan utilizarse para saberse y en cuanto son o crean ser, sabiéndose y sintiéndose juntos y en común, afirmarse al lado, enfrente, de espaldas o en contra -sobre todo en contra, porque el ajeno exterior, si juega el papel de enemigo, aglutina y activa la unión interna- de "los otros". Pero la cuestión es aún mucho más compleja, porque los grandes universos o "sistemas" de pensamiento, símbolos y representación que en el mundo han tenido y tienen influencia, a través de sus estructuras de poder compactamente institucionalizadas y "legitimadas", de sus discursos y de sus lenguajes, han llenado de referencias abstractas imposibles de ser captadas por las mayorías humanas (quizá de eso se tratase...) y de vivir incluso para los mismos que son minoría, las conciencias y los mecanismos de comunicación y expresión, de forma que han hecho de ellas tablas absolutas de la ley ajustadas a medir y pesar la vida y muerte de los pobres hombres -colectivos o individuos-. Todo ello ha servido para que en la historia moderna de nuestro Grupo Zoológico nos hayamos matado millones de veces por los motivos más absurdos y las irracionalidades más injustificables..., y aún sigamos planteando los grandes conflictos por "razones" vacías de realidad, aparte las inmensas -por abstractas y absolutas- estupideces colectivas arropadas en religiones, filosofías, ideologías, seudopolíticas..., que sirven bobamente a, o son utilizadas fácilmente por, los intereses de los centros de poder económico o político, cada día más concentrado, centralizado y hegemonizado por los pocos. En la "aldea-mundo" que nos dicen somos en la que la única ley real es la impuesta por la "economíamundo" de signo capitalista que nos domina, siguen dándose virulentamente fenómenos y procesos, "cosas" tan comunes y extrañas. *como ETA, Sendero Luminoso, Kjmeres, Unita, Renamo..., por poner ejemplos, iguales y distintos, que marcan una de las líneas de muerte por causas que se cuestionan en este libro...; 'como El ANC de Sudáfrica, el Polisario saharaui, el Frente Popular de Liberación de Eritrea, El Tamil de Sri Lanka, el NDF filipino, el Frente Farabundo de El Salvador o la URNG de Guatemala como el FSLN de Nicaragua... y las "justas Introducción 7 causas", que también adquieren luz en las discusiones del libro; *como las Repúblicas bálticas o las balcánicas o las asiáticas o las "islámicas" o las otras, que opacan... la luz y transpariencia del liderazgo político que mayores aceptaciones concitó nunca entre los hombres (lo cual, por otra parte, no significa mucho...) en la^'formación social históricamente determinada' o país en el que más se dogmatizó y "teorizó" sobre la Cuestión Nacional -tema central de las discusiones del libro-; *como las Coreas, los Vietnams, las Alemanias, las Irlandas..., o los Timor, los Kuwaits, Sáharas Occidentales, Gazas, Cisjordanias, y territorios ocupados en nombre de..., como Granada, Afganistán, Panamá, que sin duda necesitan futuro; *Pero este libro también enfrenta las pendientes que tiene el mundo como macrotejido de Estados y naciones, reconocidos como tales sin que se hayan aclarado (aunque en la mayoría de los casos existiesen "acuerdos" y pactos inter-nacionales) süyproeedencias^cQnstitución y^ornpQsición; es^ decir: que las viejas nacionestado, sus tierras, pueblos, historias, culturas, instituciones y formas organizativas, con sus fronteras -físicas, culturales, sociales o políticas-, muros, fosos y baluartes se fijaron antes de que se reconociese la voluntad popular soberana como fuente de todo tipo de derecho, autoridad y legitimidad; y, después de formados -aunque también antes-, se instigaron los más exacerbados nacionalismos, sus dogmas, mentiras y fanatismos frente/contra "lo vecino otro", que a la contra y por lo mismo, respondía con "personalidad" propia...: ¡Historia moderna y contemporánea de la Humanidad! *También está el mundo del derecho, constitucional e internacional, con sus "sujetos" propios, otra vez los estados y otros abstractos, que, a su 8 Introducción vez, conforman unidades mayores de ámbito regional, continental, internacional, mundial y sus organismos. IEPALA cree que el tema que ocupó el debate de estos dos heterodoxos de las doctrinas y 'doctrinarios' de la crítica, viene bien para cuantos aún están dispuestos a pensar antes de hablar y a discutir previamente a imponer "verdades" o prácticas a los demás. El potente instrumental intelectual con el que se acercan a la realidad, sus análisis y teorías explicativas viene bien, también -aunque lo,hagan en un lenguaje que, según algunos y la nueva moda, ya pasó (hasta que retorne sin el rigorismo que lo "fijó" como fórmula "científica")- para cuantos tienden a reducir los temas a noticias de periódico y/o a dar la razón -a veces la razón que ni tienen ni pueden tener- a cuantos reivindican, eso sí con mucha pasión (corrientemente acompañada de dosis mayores de irresponsabilidad), cualquier espacio, tiempo o bandera nacional. Incluso es frecuente observar que una demanda nacionalista, por el mero hecho de serlo, proceda de la clase e intereses que sea -en su mayoría vinculados con posiciones conservadoras y reaccionarias, coincidentes con los intereses del capital como polo dominante en la relación social- es contemplada con simpatía e incluso adhesión, atribuyéndosele de entrada una cuota de racionalidad política que nunca tienen -sin con ello decir que los macronacionalismo de los Estados tengan esa u otra racionalidad; pues pocas razones más buenas y sin sentido como la razón de Estado-. Por todo ello nos hemos decidido, muy gustosamente, a sembrar con este libro -que sin ser absolutamente reciente pone en cuestión incluso las futuras firmezas defendidas con fiereza- el ancho terruño de la inteligencia teórica y política detesta década mítica de los noventa. Nuestro objetivo, pues: abrir las mil preguntas que sobre esas realidades, movimientos, aspiraciones, Introducción 9

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