jueves, 5 de diciembre de 2013

El operacionismo

Tesis reduccionista, defendida por el físico norteamericano P. W. Bridgman, que afirma que la ciencia se ocupa únicamente de aquellas propiedades que pueden definirse a partir de operaciones de medición. Según esta concepción, el significado de todo concepto científico equivale al conjunto de procedimientos operatorios realizados para medirlo. Desde la perspectiva del materialismo gnoseológico, el operacionalismo es insostenible por su unilateralidad, ya que la ciencia no se compone únicamente de operaciones y de conceptos definidos operacionalmente, ni todas las operaciones son de medida.

 Teoría sobre la definición de los conceptos científicos formulada por primera vez por P. W. Bridgman en los años veinte y treinta, de acuerdo con el ideal positivista de limitar toda creencia e investigación a lo que puede establecerse sin ningún margen de duda.
Según la concepción tradicional, un concepto obtiene su significado del objeto al que hace referencia. Bridgman, por el contrario, propuso definir los conceptos en términos de operaciones o procesos. De esta forma, las expresiones científicas sólo son significativas en la medida en que pueden traducirse a términos operacionales; ello permite eliminar de la ciencia todas las nociones metafísicas, todas las ideas absolutas, todas las afirmaciones puramente verbales y todos los conceptos carentes de significado o cuyo significado es muy vago.
Por ejemplo, con respecto a las partículas elementales, ciertas operaciones que parecen implicar su existencia, como la obtención de destellos en cierto tipo de pantalla, no deben interpretarse como testimonios efectivos de la existencia de este tipo de partículas no observables, sino que los enunciados relativos a dichas partículas deben entenderse como enunciados desfigurados acerca de destellos registrados al ejecutar ciertas operaciones científicas. Las partículas (que no vemos) se definen entonces a partir de dichas operaciones.
A nivel menos teórico, también se deberían tratar de este modo los conceptos cotidianos, por ejemplo, el de longitud. La longitud no es una entidad que se descubra mediante una medición: decir que algo tiene dos metros de longitud supone expresar un enunciado desfigurado acerca de lo que sucedió cuando se colocaron dos varas de medición, una tras otro, a lo largo del objeto que se trataba de medir. El fin de esta teoría es obtener una objetividad total en el ámbito de la ciencia, pero las dificultades que se derivaron de este planteamiento condujeron, por el contrario, a nuevos tipos de ambigüedad. De acuerdo con el operacionalismo, la propiedad de tener dos metros de longitud medidos con varas es algo completamente distinto de la propiedad de tener dos metros de longitud medidos con otro procedimiento, por ejemplo, por triangulación. Además, también el aparato y el experimentador deberían definirse en términos operacionales: antes de utilizar varas en una descripción operacional de la longitud, dichas varas deben definirse operacionalmente; de forma que, si se sigue fielmente este enfoque, parece no existir ningún punto de partida.
El punto de vista operacionalista ha sido utilizado también en el ámbito de la sociología y la psicología, en donde ha sido interpretado de modo menos restrictivo. Mediante la aplicación de esta teoría se han intentado evitar tanto los conceptos absolutos, como los carentes de significado, y también las afirmaciones puramente verbales. Los conceptos deben definirse de modo que permitan, en cada ocasión, establecer su aplicabilidad al caso en cuestión, y esto sólo es posible si los conceptos se definen en términos de operaciones empíricamente realizables. Por ejemplo, un sociólogo operacionalista definiría la opinión pública en relación a los procesos efectivos a través de los cuales se hacen preguntas a una población y se clasifican las respuestas; un psicólogo definiría la mente y el espíritu no en términos de una cosa con entidad interior e inaccesible al observador, sino en términos de los procesos a través de los cuales se provocan en el sujeto determinadas reacciones de comportamiento complejas y de los métodos con los cuales estas reacciones se registran para su análisis posterior.

Hoy en día se ha abandonado por lo general el operacionalismo, junto con otros tipos de análisis reductivo, ya que el método comparte las dificultades halladas en todas las formas de empirismo cuando se trata de evaluar la importancia de los conceptos generales en todas las actividades de pensamiento. Así mismo, un punto de vista operacionalista extremo termina por no dejar sitio alguno a las hipótesis de la ciencia, ya que el valor de dichas suposiciones consiste en su capacidad de previsión, pero ninguna hipótesis es definible operativamente si es que quiere ser predictiva.

El operacionalismo ha ejercido, sin embargo, un efecto positivo en las ciencias, puesto que ha estimulado el interés por las definiciones claras y ha desalentado toda forma de especulación incontrolada.

"La propia tarea de especificar los pasos operacionales necesarios para llegar a un acuerdo sobre la existencia de una estructura compleja se tornaría imposible si no contáramos, al menos, con ciertos términos cuyo significado se deriva del lenguaje natural y cuya validez depende de la experiencia práctica de una comunidad científica determinada" Marvin Harris. 

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