lunes, 6 de enero de 2014

ideas regulativas en Kant. Felipe Giménez.


3. La noción de la totalidad de toda realidad (Realität, realitas), esto es: de aquello a lo cual no le pertenece este o aquel o el otro ser, sino toda realidad. Si el recorrido es elaborado con silogismos disyuntivos, el principio pedirá "un conjunto de miembros de la división disyuntiva que no exige más para perfeccionar la división de un concepto".
El principio fundamental de la razón exige tres tipos de unidad absoluta e incondicionada. Se trata de las tres Ideas trascendentales: la primera contiene la unidad absoluta (incondicionada) del sujeto pensante; la segunda la unidad absoluta de la serie de condiciones del fenómeno; la tercera, la unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general. El sujeto pensante es objeto de la psicología (especulativa); el conjunto de todos los fenómenos (el mundo) es objeto de la cosmología (especulativa) y lo que contiene la condición suprema de la posibilidad de cuanto puede ser pensado (del ser de los seres) es objeto de la teología.
Tenemos aquí las tres Ideas de la Razón. No son conocimientos. Son sólo ideas regulativas del proceder de la Razón. "Idea" es para Kant, la representación de algo absoluto, representación que rebasa los límites de toda experiencia posible. La Razón, como "facultad de los principios", es también la "facultad de las ideas". El error consiste en que no podemos pensar nada sin hacer uso del entendimiento, esto es: sin aplicar categorías, por lo cual la Razón, inevitablemente, puesto que piensa los contenidos de esas ideas, los piensa aplicándoles categorías, aplicación que desde el punto de vista teórico es gratuita, ya que los contenidos en cuestión no pertenecen a ninguna experiencia posible. Lo que resulta de este modo de proceder es, ciertamente, una "apariencia", pero es una apariencia necesaria en virtud de la propia naturaleza de nuestro conocimiento, es lo que Kant llama "apariencia trascendental".
Al proceder por el cual la Razón pone conceptos puros del entendimiento como predicados de Ideas lo llama Kant "conclusión dialéctica".
La tarea preventiva de Kant contra el Schein trascendental es emprendida por Kant en tres frentes: psicología, cosmología y teología. La psicología racional conduce a paralogismos. La cosmología racional a las antinomias y la teología racional tiene un contenido que se revela falaz.
9. Los paralogismos de la psicología racional.
"La ilusión lógica, consistente en la mera imitación de la forma de la razón (ilusión de los sofismas), se debe exclusivamente a la falta de atención a la regla."  A esta ilusión lógica la mente es conducida por el uso de silogismos carentes de premisas empíricas. "Teniendo e cuenta su resultado, tales silogismos son sofismas, más que inferencias de la razón [...]. Los sofismas de la razón misma, no de los hombres. Ni el más sabio de éstos puede librarse de ellos." A 339/B 397. Las tres clases de inferencias a que es conducida la razón: paralogismos, antinomias e ideal de la razón pura.
Paralogismos de la razón pura (El paralogismo lógico es la incorrección del silogismo desde el punto de vista de su forma sea cual sea su contenido).
1º El alma es sustancia [Se hace pasar por conocimiento del sujeto real de la inherencia lo que es el sujeto lógico permanente del pensar.]
2º El alma es simple [La simplicidad de la conciencia no constituye un conocimiento de la simplicidad de nuestro sujeto.]
3º El alma es persona [La entidad de mi conciencia en distintos tiempos, no demuestra la identidad numérica de mi sujeto.]
4º Idealidad de los fenómenos externos [Se confunden los modos de representación de los objetos (desconocemos lo que sean en sí mismos) con las cosas mismas.

10. Las antinomias de la cosmología racional.
"Si las inferencias sofísticas de los paralogismos se hacían en correspondencia con los silogismos categóricos, las de las antinomias se hacen en analogía con los hipotéticos.
Así pues, al igual que los paralogismos de la razón pura sentaban las bases de una psicología dialéctica, del mismo modo nos ofrecerá la antinomia de la razón pura los principios trascendentales de una supuesta cosmología pura (racional)" A/408, B/435.
1ª Antinomia.
Tesis. El mundo tiene un comienzo en el tiempo, y con respecto al espacio está igualmente encerrado entre límites.
[El concepto mismo de totalidad es, en este caso, la representación de una síntesis completa en las partes, completud que es imposible.]
Antítesis. El mundo no tiene comienzo, así como tampoco límie en el espacio. Es infinito tanto con respecto del tiempo como del espacio. [El mundus intelligibilis es un concepto universal sin intuición, del que no se pueden hacer proposiciones sintéticas.]
2ª Antinomia.
Tesis. Toda sustancia compuesta consta de partes simples y ni existe más que lo simple o lo compuesto de lo simple en el mundo. [Hemos hecho una inferencia a partir de lo compuesto, pero ésta sólo tiene valor cuando se hace a partir de cosas que existen por sí mismas.]
Antítesis. Ninguna cosa compuesta consta de partes simples y no existe nada simple en el mundo. [Ninguna cosa compuesta está en ningún momento dividida en un número infinito de partes. Un número infinito no es en absoluto un número]
3ª Antinomia.
Tesis. La causalidad según leyes de la naturaleza no es la única de las que pueden derivar los fenómenos del mundo. Para explicar éstos nos hace falta otra causalidad por libertad. [Debe hallarse un comienzo con respecto a la cualidad para que la experiencia sea posible.]
Antítesis. No hay libertad. Todo sucede en el mundo y se desarrolla exclusivamente según leyes de la naturaleza. [Esta antítesis reposa en una mera ilusión, puesto que naturaleza y causalidad por libertad no son incompatibles.]
4ª Antinomia.
Tesis. Al mundo le pertenece algo que, sea en cuanto parte suya, sea en cuanto causa suya, constituye un ser absolutamente necesario. [En el mundo fenoménico toda existencia es empíricamente condicionada.]
Antítesis. No existe en el mundo ningún ser absolutamente necesario, como tampoco existe fuera de él en cuanto causa. [El hecho de que lo inteligible no nos sirva para explicar los fenómenos, no es base suficiente para declararlo imposible.]

La negatividad de estas indagaciones queda paliada por el mismo Kant al decirnos en la "Doctrina trascendental del método": "Es humillante para la razón que no consiga nada en su uso puro y que necesite incluso de una disciplina que refrene sus extravagancias y evite las ilusiones consiguientes a las mismas". La absoluta inevitabilidad de las antinomias proviene del carácter necesariamente totalizador de la razón humana. Las antinomias son presentadas en forma de tesis y antítesis y vienen a plasmar la totalidad absoluta de discursos posibles sobre los últimos fundamentos del universo. 

Constituyen pues, el más alto grado de abstracción filosófica. Es interesante observar cuales son los plantamientos subyacentes a cada una de las series antinómicas. Kant habla de las tesis como resumen del dogmatismo. Son espiritualistas, monistas. Se trata de la metafísica, del idealismo. Las antítesis empiristas (materialistas) llevan el título de "postulados metodológicos de la ciencia". El idealismo crítico exige la toma de postura favorable a las antítesis empiristas. La verdadera fundamentación de la elección entre unas y otras reside en la praxis. 

He aquí lo que implica el idealismo: un cierto interés práctico en el sentido de ofrecer una imagen del universo con la cual "un hombre bienintencionado, cuando comprende su auténtica conveniencia, participa de todo corazón (woran jeder Wohlgesinnter, wenn er sich auf seinen wahren Vorteil versteht, herzlich Teil nimmt), aceptando, por consiguiente, todas las determinaciones conceptuales presentes en él, determinaciones que son otras tantas "piedras angulares de la moral y la religión" (Grundsteine der Moral und Religion); en segundo lugar, un interés propiamente especulativo por el cual se puede concebir "completamente a priori la serie completa de las condiciones (die ganze Kette der Bedingungen)", y en tercer lugar "la ventaja de la popularidad" en la medida en que "el entendimiento común no halla la menor dificultad en la idea de un origen incondicionado de toda síntesis (der gemeine Verstand findet in den Ideen des unbedingtes Anfangs aller Syntesis nicht die mindeste Schwierigkeit)" 

Estos son, muy brevemente transcritos, los fundamentos extracientíficos que hacen posible la adhesión humana al modelo idealista. 

"Por lo que se refiere al empirismo en relación a las ideas cosmológicas, no se encuentra aquí ningún interés práctico en función de los principios de la razón pura como se hallan en la religión y la moral (findet sich kein solches praktisches Interesse, als Moral und Religion bei sich führen)". Mediante el modelo materialista, "el entendimiento se halla siempre en su terreno propio (auf seinem eigentümlichen Boden), es decir, en el ámbito de la pura experiencia posible, cuyas leyes puede investigar y mediante las cuales se puede desarrollar hasta el infinito con sus nociones seguras y comprensibles (und vermittelst derselben er seine sichere und fassliche Erkenntnis ohne Ende erweitern kann)". La decisión por el modelo materialista se fundamenta en última instancia en un acto de voluntad. 

Ambos modelos, idealista y materialista, pueden ser idénticos en cuanto a su forma -productos de una determinada voluntad- pero radicalmente distintos por lo que se refiere al contenido. No puede ser lo mismo querer establecer un método científico con pretensión de validez objetiva que querer adecuar tal método a las concepciones ilusorias que el hombre tiene de sí mismo, ni puede ser igual querer anular la subjetividad que querer salvarla a toda costa. En el materialismo la voluntad juega el papel de origen; en el idealismo, el papel de fundamento.

El idealismo es exterior a la ciencia. Ello queda puesto de manifiesto en el texto de Kant de la Kritik en el que hablando del sujeto idealista, afirma Kant: "Puede, desde luego, especular sin límite, ya que divaga solamente mediante ideas puras (weil er unter lauter Ideen herumwandelt) sobre las cuales es tanto más locuaz cuanto más ignorante, en vez de hacer lo que debería: callarse cuando se trata de la investigación sobre la naturaleza y confesar su ignorancia (über der Nachforschung der Natur ganz verstummen und seine Unwissenheit gestehen). Los únicos fundamentos de su actitud son la comodidad y la vanidad (Gemächlichkeit und Eitelkeit)" Pero esto no es todo. Kant, tras señalar que el error del idealista es anular el interés teórico de la razón en nombre de su interés práctico (lo cual da lugar al más miope de los pragmatismos) subraya que el idealista "cree comprender y saber lo que sus temores y esperanzas le empujan a aceptar o creer (er bildet sich ein, das einzusehen und zu wissen, was anzunehmen, oder zu glauben, ihn seine Besorgnisse oder Hoffnungen antreiben)" Difícilmente podemos encontrar textos más tajantemente antiidealistas como el que acabamos de transcribir. Aquí reside, en nuestra opinión, la clave de la crítica trascendental kantiana al idealismo espiritualista: en el fondo los fundamentos prácticos de los que parte no sólo son exteriores y extraños a la ciencia, sino también adormecedores y esclavizantes por lo que respecta a la ética. En efecto, anular el ser y sustituirlo por el deber ser plasmado en la forma de un falso ser o de un ser en devenir (teleología) implica la destrucción no sólo del conocimiento, sino también de toda acción ética, es decir, liberadora. Es doble el reproche kantiano al idealismo: no sólo es ignorante, sino también -y esto es aún más grave- inmoral.

La cosmología racional produce antinomias. Antinomia es la pareja de proposiciones aparentemente contradictorias, que se siguen del mismo grupo de supuestos. Una antinomia se resuelve o bien revelando que las proposiciones aparentemente contradictorias lo son en realidad y se derivan de un supuesto determinado intrínsecamente ilógico, o bien descubriendo que tales proposiciones no son, de hecho, contradictorias, sino, por el contrario, mutuamente compatibles.
La antinomia, cuyo origen está oculto, es particularmente inoportuna y molesta. Mientras otras falacias encubren el engaño de nuestro razonamiento y nos dejan una cierta tranquilidad mental -si bien inmerecida-, las antinomias cuyo origen se oculta constantemente nos están recordando nuestra deficiencia como pensadores. Tal es el caso de las antinomias cosmológicas, que poseen el grado más elevado de capacidad saludable para despertar a la filosofía de su sueño dogmático y llevarla a la compleja tarea de la crítica de la razón misma. Las antinomias cosmológicas corresponden a cuatro aspectos fundamentales del mundo.

La particularidad aneja al Schein en este dominio consiste en que en los cuatro casos citados, podemos demostrar, con igual evidencia, propiedades exactamente opuestas sin que nos sea posible decidir cuáles son verdaderas y cuáles son falsas.

11. Las ilusiones de la teología racional.
El objeto de la teología racional, Dios, es concebido como un ser individual portador de todas las perfecciones posibles.
Dado que la noción de Dios implica no sólo la consumación de un conjunto infinito de predicados, sino también de la individualidad y, naturalmente, la personalidad, Kant le llama no sólo una "idea", sino también un "ideal". A diferencia de la noción de un ideal como resultado de una combinación imaginativa de conceptos empíricos, y puesto que la noción de Dios no contiene elemento empírico alguno, Kant le llama el ideal de la razón pura o el ideal trascendental.

El argumento ontológico. pretende deducir desde lo que es concebible la existencia; desde la afirmación de que un ser perfecto puede concebirse a la afirmación de que existe. El argumento es concebido como una reductio ad absurdum. Si existiera -dice- un ser perfecto que no existe, existiría entonces un ser todavía más perfecto. Existiría uno que junto a todas las perfecciones del primero tendría, además, otra perfección -el predicado de la existencia-, Así pues, un ser perfecto que no existe es una contradicción.
La objeción de Kant afirma que la existencia no es un predicado real. Sea cual sea la extensión de un concepto de un objeto, es necesario salir fuera de este concepto, para atribuir al objeto su existencia. La existencia no forma parte integrante del concepto de ningún objeto. La existencia es un predicado sintético, no analítico. La existencia no es un predicado real. Las premisas del argumento ontológico establecen el hecho de que somos capaces de definir la noción de un ser supremo. La definición, como toda aseveración, es formulada mediante una aseveración analítica. Ninguna aseveración analítica implica lógicamente otra sintética. Sin embargo, la conclusión del argumento es sintética.

El argumento cosmológico. tiene como premisas la aseveración sintética de que existe algo, es decir, yo mismo existo. Concluye -en una aseveración igualmente sintética- que existe un ser absolutamente necesario. El más importante defecto lógico es el supuesto, que desde su punto de vista es la raíz de todos los errores de la metafísica, de que una sucesión ilimitada (entiéndase una sucesión de causas) puede completarse en la experiencia. Es evidente que el argumento cosmológico no prueba por él mismo la existencia de Dios y que, como mucho, probaría la existencia de un ser absolutamente necesario.

El argumento físico-teleológico. tiene como premisas una experiencia específica, es decir, la de la planificación aparente. "En donde quiera que veamos una cadena de efectos y causas, de fines y medios, regularidad en la manera en que las cosas llegan a ser y dejan de ser", es muy comprensible que nos sintamos inclinados a concluir que debe haber un creador, o, por lo menos, un constructor del mundo. Sin embargo, puede suponerse que una serie ilimitada de fines y medios se completa en la experiencia con tan poca seguridad como una serie ilimitada de causas y efectos. De cualquier forma, ni el argumento de la planificación ni el argumento cosmológico pueden probar la existencia del ens realissimum; puesto que el primero probaría, si puede, como mucho, un constructor del mundo, y el segundo, como mucho, un ser absolutamente necesario.

12. El uso legítimo de las ideas de la razón pura.
Las ideas de la razón tienen en el ámbito del pensamiento teórico "un uso regulativo necesario, ineludible y excelente para dirigir al entendimiento hacia un objetivo determinado...que cumple la finalidad de dar la mayor unidad, y al mismo tiempo, la mayor extensión."

Las Ideas de la Razón Pura desempeñan un papel eminentemente positivo en el conjunto del conocimiento humano. Las ideas de la razón figuran en el conocimiento científico, objetivo como normas para interpretar la experiencia. Funcionan como hipótesis trascendentales que nos permiten sistematizar la experiencia y conducirla a la unidad.

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