3. La noción
de la totalidad de toda realidad (Realität, realitas), esto es: de aquello a lo
cual no le pertenece este o aquel o el otro ser, sino toda realidad. Si el
recorrido es elaborado con silogismos disyuntivos, el
principio pedirá "un conjunto de miembros de la división disyuntiva que no
exige más para perfeccionar la división de un concepto".
El principio
fundamental de la razón exige tres tipos de unidad absoluta e incondicionada.
Se trata de las tres Ideas trascendentales: la primera contiene la unidad
absoluta (incondicionada) del sujeto pensante; la segunda la unidad absoluta de
la serie de condiciones del fenómeno; la tercera, la unidad absoluta de la
condición de todos los objetos del pensamiento en general. El sujeto pensante
es objeto de la psicología (especulativa); el conjunto de todos los fenómenos
(el mundo) es objeto de la cosmología (especulativa) y lo que contiene la
condición suprema de la posibilidad de cuanto puede ser pensado (del ser de los
seres) es objeto de la teología.
Tenemos aquí
las tres Ideas de la Razón. No son conocimientos. Son sólo ideas regulativas
del proceder de la Razón. "Idea" es para Kant, la representación de
algo absoluto, representación que rebasa los límites de toda experiencia
posible. La Razón, como "facultad de los principios", es también la
"facultad de las ideas". El error consiste en que no podemos pensar
nada sin hacer uso del entendimiento, esto es: sin aplicar categorías, por lo
cual la Razón, inevitablemente, puesto que piensa los contenidos de esas ideas,
los piensa aplicándoles categorías, aplicación que desde el punto de vista
teórico es gratuita, ya que los contenidos en cuestión no pertenecen a ninguna
experiencia posible. Lo que resulta de este modo de proceder es, ciertamente,
una "apariencia", pero es una apariencia necesaria en virtud de la
propia naturaleza de nuestro conocimiento, es lo que Kant llama
"apariencia trascendental".
Al proceder
por el cual la Razón pone conceptos puros del entendimiento como predicados de
Ideas lo llama Kant "conclusión dialéctica".
La tarea
preventiva de Kant contra el Schein trascendental es emprendida por Kant en
tres frentes: psicología, cosmología y teología. La psicología racional conduce
a paralogismos. La cosmología racional a las antinomias y la teología racional
tiene un contenido que se revela falaz.
9. Los
paralogismos de la psicología racional.
"La
ilusión lógica, consistente en la mera imitación de la forma de la razón
(ilusión de los sofismas), se debe exclusivamente a la falta de atención a la
regla." A esta ilusión lógica la mente es conducida por el
uso de silogismos carentes de premisas empíricas. "Teniendo e cuenta su
resultado, tales silogismos son sofismas, más que inferencias de la razón
[...]. Los sofismas de la razón misma, no de los hombres. Ni el más sabio de
éstos puede librarse de ellos." A 339/B 397. Las tres clases de
inferencias a que es conducida la razón: paralogismos, antinomias e ideal de la
razón pura.
Paralogismos
de la razón pura (El paralogismo lógico es la incorrección del silogismo desde
el punto de vista de su forma sea cual sea su contenido).
1º El alma
es sustancia [Se hace pasar por conocimiento del sujeto real de la inherencia
lo que es el sujeto lógico permanente del pensar.]
2º El alma
es simple [La simplicidad de la conciencia no constituye un conocimiento de la
simplicidad de nuestro sujeto.]
3º El alma
es persona [La entidad de mi conciencia en distintos tiempos, no demuestra la
identidad numérica de mi sujeto.]
4º Idealidad
de los fenómenos externos [Se confunden los modos de representación de los
objetos (desconocemos lo que sean en sí mismos) con las cosas mismas.
10. Las
antinomias de la cosmología racional.
"Si las
inferencias sofísticas de los paralogismos se hacían en correspondencia con los
silogismos categóricos, las de las antinomias se hacen en analogía con los
hipotéticos.
Así pues, al
igual que los paralogismos de la razón pura sentaban las bases de una
psicología dialéctica, del mismo modo nos ofrecerá la antinomia de la razón
pura los principios trascendentales de una supuesta cosmología pura
(racional)" A/408, B/435.
1ª
Antinomia.
Tesis. El
mundo tiene un comienzo en el tiempo, y con respecto al espacio está igualmente
encerrado entre límites.
[El concepto
mismo de totalidad es, en este caso, la representación de una síntesis completa
en las partes, completud que es imposible.]
Antítesis.
El mundo no tiene comienzo, así como tampoco límie en el espacio. Es infinito
tanto con respecto del tiempo como del espacio. [El mundus intelligibilis es un
concepto universal sin intuición, del que no se pueden hacer proposiciones
sintéticas.]
2ª
Antinomia.
Tesis. Toda
sustancia compuesta consta de partes simples y ni existe más que lo simple o lo
compuesto de lo simple en el mundo. [Hemos hecho una inferencia a partir de lo
compuesto, pero ésta sólo tiene valor cuando se hace a partir de cosas que
existen por sí mismas.]
Antítesis.
Ninguna cosa compuesta consta de partes simples y no existe nada simple en el
mundo. [Ninguna cosa compuesta está en ningún momento dividida en un número
infinito de partes. Un número infinito no es en absoluto un número]
3ª
Antinomia.
Tesis. La
causalidad según leyes de la naturaleza no es la única de las que pueden
derivar los fenómenos del mundo. Para explicar éstos nos hace falta otra
causalidad por libertad. [Debe hallarse un comienzo con respecto a la cualidad
para que la experiencia sea posible.]
Antítesis.
No hay libertad. Todo sucede en el mundo y se desarrolla exclusivamente según
leyes de la naturaleza. [Esta antítesis reposa en una mera ilusión, puesto que
naturaleza y causalidad por libertad no son incompatibles.]
4ª
Antinomia.
Tesis. Al
mundo le pertenece algo que, sea en cuanto parte suya, sea en cuanto causa
suya, constituye un ser absolutamente necesario. [En el mundo fenoménico toda
existencia es empíricamente condicionada.]
Antítesis.
No existe en el mundo ningún ser absolutamente necesario, como tampoco existe
fuera de él en cuanto causa. [El hecho de que lo inteligible no nos sirva para
explicar los fenómenos, no es base suficiente para declararlo imposible.]
La
negatividad de estas indagaciones queda paliada por el mismo Kant al decirnos
en la "Doctrina trascendental del método": "Es humillante para
la razón que no consiga nada en su uso puro y que necesite incluso de una
disciplina que refrene sus extravagancias y evite las ilusiones consiguientes a
las mismas". La absoluta inevitabilidad de las antinomias proviene del
carácter necesariamente totalizador de la razón humana. Las antinomias son
presentadas en forma de tesis y antítesis y vienen a plasmar la totalidad
absoluta de discursos posibles sobre los últimos fundamentos del universo.
Constituyen pues, el más alto grado de abstracción filosófica. Es interesante
observar cuales son los plantamientos subyacentes a cada una de las series
antinómicas. Kant habla de las tesis como resumen del dogmatismo. Son
espiritualistas, monistas. Se trata de la metafísica, del idealismo. Las
antítesis empiristas (materialistas) llevan el título de "postulados
metodológicos de la ciencia". El idealismo crítico exige la toma de
postura favorable a las antítesis empiristas. La verdadera fundamentación de la
elección entre unas y otras reside en la praxis.
He aquí lo que implica el
idealismo: un cierto interés práctico en el sentido de ofrecer una imagen del
universo con la cual "un hombre bienintencionado, cuando comprende su
auténtica conveniencia, participa de todo corazón (woran jeder Wohlgesinnter,
wenn er sich auf seinen wahren Vorteil versteht, herzlich Teil nimmt),
aceptando, por consiguiente, todas las determinaciones conceptuales presentes
en él, determinaciones que son otras tantas "piedras angulares de la moral
y la religión" (Grundsteine der Moral und Religion); en segundo lugar, un
interés propiamente especulativo por el cual se puede concebir
"completamente a priori la serie completa de las condiciones (die ganze
Kette der Bedingungen)", y en tercer lugar "la ventaja de la
popularidad" en la medida en que "el entendimiento común no halla la
menor dificultad en la idea de un origen incondicionado de toda síntesis (der
gemeine Verstand findet in den Ideen des unbedingtes Anfangs aller Syntesis
nicht die mindeste Schwierigkeit)"
Estos son, muy brevemente transcritos,
los fundamentos extracientíficos que hacen posible la adhesión humana al modelo
idealista.
"Por lo que se refiere al empirismo en relación a las ideas
cosmológicas, no se encuentra aquí ningún interés práctico en función de los
principios de la razón pura como se hallan en la religión y la moral (findet
sich kein solches praktisches Interesse, als Moral und Religion bei sich
führen)". Mediante el modelo materialista, "el entendimiento se halla
siempre en su terreno propio (auf seinem eigentümlichen Boden), es decir, en el
ámbito de la pura experiencia posible, cuyas leyes puede investigar y mediante
las cuales se puede desarrollar hasta el infinito con sus nociones seguras y
comprensibles (und vermittelst derselben er seine sichere und fassliche Erkenntnis
ohne Ende erweitern kann)". La decisión por el modelo materialista se
fundamenta en última instancia en un acto de voluntad.
Ambos modelos, idealista
y materialista, pueden ser idénticos en cuanto a su forma -productos de una
determinada voluntad- pero radicalmente distintos por lo que se refiere al
contenido. No puede ser lo mismo querer establecer un método científico con
pretensión de validez objetiva que querer adecuar tal método a las concepciones
ilusorias que el hombre tiene de sí mismo, ni puede ser igual querer anular la
subjetividad que querer salvarla a toda costa. En el materialismo la voluntad
juega el papel de origen; en el idealismo, el papel de fundamento.
El idealismo
es exterior a la ciencia. Ello queda puesto de manifiesto en el texto de Kant
de la Kritik en el que hablando del sujeto idealista, afirma Kant: "Puede,
desde luego, especular sin límite, ya que divaga solamente mediante ideas puras
(weil er unter lauter Ideen herumwandelt) sobre las cuales es tanto más locuaz
cuanto más ignorante, en vez de hacer lo que debería: callarse cuando se trata
de la investigación sobre la naturaleza y confesar su ignorancia (über der
Nachforschung der Natur ganz verstummen und seine Unwissenheit gestehen). Los
únicos fundamentos de su actitud son la comodidad y la vanidad (Gemächlichkeit
und Eitelkeit)" Pero esto no es todo. Kant, tras señalar que el error del
idealista es anular el interés teórico de la razón en nombre de su interés
práctico (lo cual da lugar al más miope de los pragmatismos) subraya que el
idealista "cree comprender y saber lo que sus temores y esperanzas le
empujan a aceptar o creer (er bildet sich ein, das einzusehen und zu wissen,
was anzunehmen, oder zu glauben, ihn seine Besorgnisse oder Hoffnungen
antreiben)" Difícilmente podemos encontrar textos más tajantemente
antiidealistas como el que acabamos de transcribir. Aquí reside, en nuestra
opinión, la clave de la crítica trascendental kantiana al idealismo
espiritualista: en el fondo los fundamentos prácticos de los que parte no sólo
son exteriores y extraños a la ciencia, sino también adormecedores y
esclavizantes por lo que respecta a la ética. En efecto, anular el ser y
sustituirlo por el deber ser plasmado en la forma de un falso ser o de un ser
en devenir (teleología) implica la destrucción no sólo del conocimiento, sino
también de toda acción ética, es decir, liberadora. Es doble el reproche
kantiano al idealismo: no sólo es ignorante, sino también -y esto es aún más
grave- inmoral.
La
cosmología racional produce antinomias. Antinomia es la pareja de proposiciones
aparentemente contradictorias, que se siguen del mismo grupo de supuestos. Una
antinomia se resuelve o bien revelando que las proposiciones aparentemente
contradictorias lo son en realidad y se derivan de un supuesto determinado
intrínsecamente ilógico, o bien descubriendo que tales proposiciones no son, de
hecho, contradictorias, sino, por el contrario, mutuamente compatibles.
La
antinomia, cuyo origen está oculto, es particularmente inoportuna y molesta.
Mientras otras falacias encubren el engaño de nuestro razonamiento y nos dejan
una cierta tranquilidad mental -si bien inmerecida-, las antinomias cuyo origen
se oculta constantemente nos están recordando nuestra deficiencia como
pensadores. Tal es el caso de las antinomias cosmológicas, que poseen el grado
más elevado de capacidad saludable para despertar a la filosofía de su sueño
dogmático y llevarla a la compleja tarea de la crítica de la razón misma. Las
antinomias cosmológicas corresponden a cuatro aspectos fundamentales del mundo.
La
particularidad aneja al Schein en este dominio consiste en que en los cuatro
casos citados, podemos demostrar, con igual evidencia, propiedades exactamente
opuestas sin que nos sea posible decidir cuáles son verdaderas y cuáles son
falsas.
11. Las
ilusiones de la teología racional.
El objeto de
la teología racional, Dios, es concebido como un ser individual portador de
todas las perfecciones posibles.
Dado que la
noción de Dios implica no sólo la consumación de un conjunto infinito de
predicados, sino también de la individualidad y, naturalmente, la personalidad,
Kant le llama no sólo una "idea", sino también un "ideal".
A diferencia de la noción de un ideal como resultado de una combinación
imaginativa de conceptos empíricos, y puesto que la noción de Dios no contiene
elemento empírico alguno, Kant le llama el ideal de la razón pura o el ideal
trascendental.
El argumento
ontológico. pretende
deducir desde lo que es concebible la existencia; desde la afirmación de que un
ser perfecto puede concebirse a la afirmación de que existe. El argumento es
concebido como una reductio ad absurdum. Si existiera -dice- un ser perfecto
que no existe, existiría entonces un ser todavía más perfecto. Existiría uno
que junto a todas las perfecciones del primero tendría, además, otra perfección
-el predicado de la existencia-, Así pues, un ser perfecto que no existe es una
contradicción.
La objeción
de Kant afirma que la existencia no es un predicado real. Sea cual sea la
extensión de un concepto de un objeto, es necesario salir fuera de este
concepto, para atribuir al objeto su existencia. La existencia no forma parte
integrante del concepto de ningún objeto. La existencia es un predicado
sintético, no analítico. La existencia no es un predicado real. Las premisas
del argumento ontológico establecen el hecho de que somos capaces de definir la
noción de un ser supremo. La definición, como toda aseveración, es formulada
mediante una aseveración analítica. Ninguna aseveración analítica implica
lógicamente otra sintética. Sin embargo, la conclusión del argumento es
sintética.
El argumento
cosmológico. tiene
como premisas la aseveración sintética de que existe algo, es decir, yo mismo
existo. Concluye -en una aseveración igualmente sintética- que existe un ser
absolutamente necesario. El más importante defecto lógico es el supuesto, que
desde su punto de vista es la raíz de todos los errores de la metafísica, de que
una sucesión ilimitada (entiéndase una sucesión de causas) puede completarse en
la experiencia. Es evidente que el argumento cosmológico no prueba por él mismo
la existencia de Dios y que, como mucho, probaría la existencia de un ser
absolutamente necesario.
El argumento
físico-teleológico. tiene
como premisas una experiencia específica, es decir, la de la planificación
aparente. "En donde quiera que veamos una cadena de efectos y causas, de
fines y medios, regularidad en la manera en que las cosas llegan a ser y dejan
de ser", es muy comprensible que nos sintamos inclinados a concluir que
debe haber un creador, o, por lo menos, un constructor del mundo. Sin embargo,
puede suponerse que una serie ilimitada de fines y medios se completa en la
experiencia con tan poca seguridad como una serie ilimitada de causas y
efectos. De cualquier forma, ni el argumento de la planificación ni el
argumento cosmológico pueden probar la existencia del ens realissimum; puesto
que el primero probaría, si puede, como mucho, un constructor del mundo, y el
segundo, como mucho, un ser absolutamente necesario.
12. El uso
legítimo de las ideas de la razón pura.
Las ideas de
la razón tienen en el ámbito del pensamiento teórico "un uso regulativo
necesario, ineludible y excelente para dirigir al entendimiento hacia un
objetivo determinado...que cumple la finalidad de dar la mayor unidad, y al
mismo tiempo, la mayor extensión."
Las Ideas de
la Razón Pura desempeñan un papel eminentemente positivo en el conjunto del
conocimiento humano. Las ideas de la razón figuran en el conocimiento
científico, objetivo como normas para interpretar la experiencia. Funcionan
como hipótesis trascendentales que nos permiten sistematizar la experiencia y
conducirla a la unidad.

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