miércoles, 25 de diciembre de 2013
La voluntad Hegel
La voluntad inmediata, pues, es, por un lado, voluntad del individuo
empírico, abstracto; por el otro, voluntad universal indeterminada y formal, es
decir, no menos abstracta que la primera. La voluntad así entendida no es
voluntad total, unidad del contenido y de la forma de su voluntad: sólo es una
posibilidad, mas no realidad determinada y concreta. De ahí que el así llamado
“libre arbitrio” quede descubierto como una libertad contradictoria, como una de
las antes mencionadas barreras abstractas a vencer, toda vez que se presenta
como la pura posibilidad de escoger, lo cual significa simple querer de libertad,
pero no la libertad misma. La libertad debe enfrentarse con su escogencia. El no
hacerlo es la permanencia de su pura pretensión. Si la voluntad quiere ser
voluntad libre debe resistir y superar las determinaciones que ella misma se ha
fijado. Su introducción en lo objetivo y externo no significa su deshonra sino su
gloria. La voluntad, para llegar a ser voluntad de verdad, no puede ser pura: sólo
la impureza de su devenir muestra su real pureza y su carácter de verdad
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